Debido a la colonización española y a las escalas marítimas de los barcos procedentes de África, Europa y América, la población de Lanzarote es hoy un mestizaje de indígenas y de Majos autóctonos, por un lado, y de emigrantes castellanos, andaluces, portugueses, genoveses, flamencos, normandos y británicos, por otro.
El hecho de ser una escala oceánica ha influido en la personalidad de sus habitantes, dando lugar a un pueblo abierto cuya identidad se sitúa a medio camino entre estos tres continentes.
A los lanzaroteños se les denominaba antiguamente los conejeros,debido al gran número de conejos que había en Lanzarote, cuyas pieles se exportaban a Tenerife en el siglo XIX. Los habitantes de las otras islas todavía los llaman así. Las actividades tradicionales, tales como la agricultura y la pesca ocupan hoy día a un pequeño número de lanzaroteños.

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